Es natural dejar de hacer algo o evitar hacer algo ocasionalmente. Sin embargo, postergar en forma excesiva puede traer como resultado sentimientos de culpa por no llevar a cabo una tarea cuando debe hacerse. También puede causar ansiedad puesto que aún debe hacerse. Además, puede haber un desempeño muy pobre si la tarea es llevada a cabo sin suficiente tiempo para hacerla bien. Y dejar las cosas para después a cada rato puede interferir con los estudios y el éxito personal.
Se recomienda practicar cada día una o dos sesiones de relajación de diez o quince minutos aproximadamente. El estudiante debe aprovechar las horas del día sin tener que quitar horas al sueño. Tu trabajo intelectual (clases o estudio) no puede ser eficaz si antes no satisfaces la necesidad de descanso.
Si al estudiar te distraés, te cansás enseguida, o si te cuesta leer con constancia todos los días, probablemente se deba a que tu lugar de estudio no está correctamente bien ambientado para tal fin. Así que te proponemos unas ideas para que mejores el espacio que te inspirará en cada lectura.
Al momento de estudiar es indispensable que tengas todo bien organizado: el tiempo, los apuntes, la dificultad de cada materia y por supuesto las fechas de entrega de trabajos y exámenes. Por lo tanto recomendamos aquí como diseñar un buen método de estudio y siete fases para realizar el mismo.
Es necesario disponer de una planificación del estudio en la que estén comprendidos los contenidos de las distintas asignaturas, repartidos convenientemente, con arreglo a una distribución del tiempo bien pensada. Para ellos es necesario establecer un horario que nos ayude a crear un hábito de estudio diario y que nos evite perder tiempo innecesario.